Estas fiestas son una locura.

Estas fiestas son una locura.

Se amontonan las cosas que tienes que hacer y todo va a contrarreloj.

El trabajo, las responsabilidades de casa y encima las compras navideñas.

Las prisas y los mogollones de gente en las tiendas, la locura de encontrar mil precios diferentes del mismo producto, el no encontrar lo que buscabas o enfrentarte al temible “agotado” de aquello que iba a ser tu regalo estrella, ese regalo que te solucionaba prácticamente las fiestas, con el que te asegurabas quedar como un rey, ante el afortunado, es en algunos casos una pesadilla.

Estas situaciones  suelen estresarte y aumentar tu nivel de ansiedad.   Además todo a tu alrededor parece girar en torno  a las fiestas, los regalos, y el reunirte con tus seres queridos.

mogollonPues bien, desde homeoffice, como siempre queremos decirte que el agobiarte no sirve para nada.

Como en todo,  la planificación de lo que tienes que hacer, lo que debes y lo que quieres, podrá ayudarte no sólo a que consigas realizar todos los objetivos, si no que además podrás conseguir mejores resultados.

Esta planificación puede ayudarte más aún en el caso de tener hijos.

Navidad e hijos

Si las navidades son una locura, para los que son padres lo son aún más si cabe.

Los pequeños esperan estas fechas ilusionados, con ganas de que llegue el gran día para recibir sus regalos.

Pero la ilusión de los hijos es a menudo, el agobio de los padres.

Los pequeños desde su desconocimiento y su inocencia, insisten en sus deseos, quieren una cosa o muchas cosas, y además quieren exactamente ese modelo, en ese color y de esas características. Algo, que luego quizás por motivos que van desde lo económico a lo ideológico, pasando por la disponibilidad del producto, no siempre van a recibir.

Cuando esto pasa, el seis de enero, que se supone que debe ser uno de los más bonitos y mágicos del año, se convierte en un cuento de horror para muchos padres.

“No me han traído…”, “Yo no quería esto”, “Esto no vale”, “No me gusta”, “Yo quería x y me han traído Z”. Son muchas de las cosas que algunos padres escuchan cuando sus pequeños abren sus regalos.

En general, según una encuesta realizada por Eroski Consumers, el 74% de los padres ceden ante los caprichos de sus hijos de cara a las compras de regalos navideños.

Pues bien esta cifra tan alta debería dejar paso a una nueva forma de educar al pequeño de cara  a la madurez personal.

foto niño grito regalo

 

Lo primero que muchos psicólogos infantiles recomiendan hacer es:

Pactar con el pequeño que va a pedir, para que este tenga una idea de lo que podría recibir

No ceder en sus pataletas. Si el pequeño llora y llora  y para que no moleste le damos lo que demanda, seguirá con esa táctica una y otra vez. Por el contrario, si se le da al pequeño una sorpresa que no se espere conseguiremos reavivar su ilusión.

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